Una loca de las clásicas

Otra vez me ha pasado, lo he vuelto a hacer. Y sí, lo reconozco: he disfrutado.

Hoy ha sido otro de esos días en los que yendo en coche a trabajar, me ha tocado esperar en un semáforo de esos que podríamos calificar de interminables.

Suerte que llevaba la música clásica a todo trapo y aunque el de delante todavía debe estar flipando  cuando miró por el retrovisor y vio una loca batuta imaginaria en mano, yo me entretuve de lo lindo conduciendo en un Allegro non molto el “Verano de Vivaldi y gesticulando más que von Karajan en un concierto de año nuevo.

Porque es lo que tiene esta música, que para vivirla y “darlo todo” tienes que salirte de los bailes y “desgañites” convencionales. Y si gesticular no es lo tuyo y viendo que la opción del canto queda descartada (básicamente porque no hay ná que cantar), te animo a que como yo perfecciones tu silbido y de paso afines tanto oído como facciones de tanto poner morritos.

Y es que si estos clásicos llevan sonando más de 200 años es porque son capaces de emocionar, evocar y conmover generación tras generación.

Fantasia

Yo crecí con películas Disney como Fantasía, en las que una hipopótama en tutú bailaba la Danza de las Horas o Mickey Mouse se convertía en el Aprendiz de Brujo, y me crié escuchando un doble CD llamado Clásicos Divertidos mientras que los fines de semana del año 2000 veía el Conciertazo en la 1.

Y también recuerdo con infinito cariño como el 31 de Diciembre iba al teatro Jovellanos a disfrutar del concierto de Año Nuevo con mis padres.

Ah, qué tiempos aquellos…

Es cierto que hoy en día echo en falta más formas de promoción y divulgación de este arte que lo hagan accesible y atractivo a todos los públicos y no esté orientado para iniciados, pero me he topado con una grata sopresa televisiva que igual ya conoces: la serie Mozart in the jungle.

Mozart in the Jungle

Mozart in the jungle

Serie web producida por Amazon Studios – esto sí que es diversificación – y ganadora de 2 Globos de Oro, Mozart in the Jungle nos traslada a la jungla neoyorquina, más concretamente al corazón de la Orquesta Filarmónica de Nueva York.

Como no quiero que se me acuse de spoiler, sólo diré que la serie consta de unos 25 minutos cargados humor, amor, ambición, situaciones extravagantes y buena música donde vemos como Hailey Rutledge, nuestra protagonista, tiene que desenvolverse y pelear para salir ilesa de esa jungla de trepas, ególatras e hipócritas.

Con un magnífico reparto y un Gael García Bernal interpretando a la perfección a un Director de Orquesta excéntrico y transgresor, la serie adquiere un tempo ágil y ameno que te dejará con una sensación de ¿ya está?,¿ya ha acabado? cuando termina el capítulo y con ganas de saber qué más puede pasar en esa sinfonía entrelazada de historias personales y profesionales.

Mozart in the Jungle fue la culpable de que mi Shazam echase humo a lo largo de 10 episodios para descubrir y redescubrir piezas tales como La damnation de Faust, Op. 24, Part I: Scene 3: Hungarian March, “Rakoczy March” o a Schubert en su Moment Musical Op. 94 No. 3 que te dejo aquí abajo:


Ahora me toca ir a por la temporada 2 😉

 

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